miércoles, 25 de agosto de 2010

Para qué decirte te amo, si a veces siento que ni me crees.
Para qué rogarte que te quedes, si yo ya no te soy suficiente.
Para qué besarte, si mañana vas a irte.
Para qué esperarte, si de nada sirve.
Para qué querer cambiarte, si asi me enamoraste.
Para qué llorarte, si ya te inmunisaste.
Para qué amarte, si ya no quieres tu amarme.
Para qué luchar, si ya todo da igual.
Para qué jugar, si ya jugamos demasiado.
Para qué engañarme, si ya se que éste es el fin.

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